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Tu Panza.

Oh Aori eres enorme, una estrella hipergigante, Eres tan grande como la órbita de Plutón. Tu panza supera a la de los niños muertos de hambre, Que con sus lombrices  miden y pesan un montón. Tu embarazo tiene ese estilo etíope con toque De municipio de la montaña guerrerense. Lo citadino no es para ti ya opción. Ni en el Micro ni en el Metro entras siquiera de chiste, Ahora te transportas en tractocamión. El Record Guiness debería patrocinar tu periodo gestacionario, Pues llegarle a tus medidas está muy cañón,   No cualquiera tiene la panza más grande entre los vertebrados, Seguro tendrías cabida en el parque de Jurassic World. Tú líquido amniótico constituye un abisal  océano, Que al parir generará un tsunami lleno de amor. Pobre del médico que esté contigo  en el quirófano, Espero que sea un experto nadador... He sugerido que Discovery Channel done un submarino Y que el evento lo grabe James Cameron en un documental. ...

Pues sí...

Pues sí. Tenías razón, desde un principio:    lo nuestro no iba a funcionar.   Pero también estabas en el error, desde el inicio, porque no eras tú quien me iba a lastimar. Fuimos los dos, con precisa sincronía: yo aporté mi necedad,  enferma de Platón e hipermetropía;  tú pusiste tus  miopes profecías  llenas  de arquetipos y fantasmas.  Nuestras patologías, históricas y filosóficas, se aliaron en el complot de un desvarío,  llenaron kilómetros vacíos con los electrones  de un deseo incumplido. No es que esté sufriendo mal de amores, sino que soy un amoroso, como tú lo has sido, somos aquellos de los que hablaba Sabines. Así pues, hemos cumplido nuestro destino. ¡Ay amor, cómo no te he querido!

Cómo me duele la efe

Me duele la efe porque es sorda, obstruyente y fricativa. Me corta el alma y  se escabulle de mi labio. Me tortura porque sin ella la felicidad es indecible.   Acaso una forma balbuceante mal la figuraría en una fragmentada ”elicidad”. A tal palabra la más audaz sinonimia no  la rescataría. La alegría no es feliz .  Sin efe no hay felicidad. Infeliz me hace la efe  porque me fascina. Ella  es  fenicia (marinera, pragmática y aventurera). En fin, es  antigua y nueva; en su esencia, es mediterránea y latina. Es una letra bailarina que danza altivamente con las vocales cortándolas con  cirujana soberbia. La efe fabula fácilmente, fabrica fantasías, fantasmas y ficciones. Es una fuerza formidable que está colmada de finura. La efe tiene una figura fabulosa de curvas y rectas. Es mayúscula y minúscula. Es una fisura que me frena. Es  fermento de  fidelidad y felonía. Es feroz  e inofensiva. Es f...

Dentro de mí. Oda a mi colon.

Te tengo tan dentro de mí que sin duda  puedo decir que somos cómplices de una macabra simbiosis:  vives en mí y yo vivo por tí,  me nutro de tí,  existes  por mí. Mi carne es la celda de la que jamás escapas, a pesar de que tus fauces lleven el sello de la desaparición. Naciste para destruir,  todo lo degradas… Sin embargo, a mí no me matas, tus besos, son suaves movimientos que acarician mi vientre, me sacias. Y yo te alimento con lo que llevo por dentro, lo peor de mí, los más viles desechos. Pero tú, con abnegación, de mi podredumbre sacas lo mejor, hidratas mi ser,  vitaminas mi esencia, le das fuerza a mi sangre con ácido fólico y vitamina K. Tu ácida naturaleza no me corroe, tu flora depredadadora no me consume. Me amas. Y yo te golpeo con el más decadente quimo, araño tus paredes ascendentes, descendentes, transversas y sigmoidales estrellando  en ti  mañana, tarde y noche,  día ...