Ella
Aún recuerdo cuando la vi por primera vez: me resultó enigmática, compleja, interesante, confusa y a la vez altamente racional. También tenía algo de jocosa y divertida. Me puso en shock. No era de mi tipo, pero cómo me atraía. Era distinta. No la entendía nada, pero a la vez algo de ella me seducía. Revelaba un cariz muy especial. Su ser era muy peculiar. Lo cierto es que al prestarle atención, me sentía motivado, vivo, me involucraba tanto en sus problemas que yo mismo quería resolverlos. Sí, tal vez piensen que no es adecuado meterse en los asuntos ajenos, pero ella me atrapaba. De pronto me hallaba sentado con ella estudiando una respuesta. Vaya tenía muchos problemas, pero siempre estaba en búsqueda de soluciones. No parecía padecerlos. No los ocultaba, más bien los mostraba, los explicaba, los presumía. Entre más grande era el problema, la satisfacción que a la postre generaba era mayor. Paradójicamente nosotros no peleábamos, sino colaborábamos. Claro, en un principio e...