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Amada Enemiga

Mírame fijamente a los ojos, que sostendré la mirada ante tu panóptico escrutinio. Escúpeme, insúltame, arrástrame, dame el más bajo golpe,  realiza tu intentona más  elaborada y ruin… ¡Estoy aquí!, esperándote a ti, quien nunca me abandona. Tarde o temprano regresas. Cuando menos te espero, a mi lado estás,  mi fiel enemiga. Ven. Recuérdame que nací del llanto y del rechazo de la simiente; confírmame que un grito me trajo a la vida,  que el absurdo con su ardiente acero me bautizó.  Obsérvame detenidamente. Te mostraré que soy el milagro de la ambigüedad y el sinsentido.  Así que: amágame, asfíxiame, sofócame porque respiraré, aunque revientes mis costillas.  Corre hacia mí, sedúceme y dame la espalda, bésame y muerde mis entrañas. Tírame, patéame, revuélcame y vuélveme a patear. Las heridas  han de curar. Yo me he de parar. Como los ancestrales testudínidos soy un superviviente: sin garras, ni crines,  colmillos o tamaña inmensidad, ...

El Estudiante. Reflexión sobre la película.

El Estudiante es la opera prima del director Roberto Girault realizada en 2009 con un presupuesto de 20 millones de pesos. He de confesar,   que en mi opinión, es una producción mal actuada, mal dirigida,   con un   mal guion. No obstante, a pesar de todo ello, encierra un valor peculiar en su mensaje, que me produce sentimientos encontrados de satisfacción e insatisfacción. Con algunas escenas   bien logradas, algunas frases poderosas   y ciertas imágenes muy simbólicas, la película cobra relevancia, a pesar de algunos clichés, ideas muy conservadoras y algunas cursilerías, que francamente me sacaron las lágrimas. Tal vez   por esta paradoja, fue bien recibida en la taquilla, ya que es una película mexicana que se mantuvo más de cinco   meses en la taquilla, generó más de un millón de espectadores en las salas de cine, recaudó cuatro millones de pesos,   ganó 6 premios   en la XL edición de los premios de la Diosa de Plata   y el te...

Tales de Mileto y el principio de causalidad.

El paso del mito al logos es un tema clásico en la historia de la filosofía griega.  Trata del tránsito de una forma de pensamiento centrada fundamentalmente en los mitos, a otra de carácter lógico, científico y filosófico.  John Burnet ha concebido dicho cambio como un salto repentino. Otros como Francis McDonald Cornford lo ven como una transición paulatina y sucesiva. Para muchos, este movimiento termina con Platón.   Yo en lo personal, creo que es un fenómeno mitificado, pues asumo que tal salto responde a una simbólica y tradicional  idealización de un proceso histórico específico. Los hombres, griegos y no griegos, antes de dicho paso, ya hacían uso de la ciencia antigua, tenían un ámbito profano de su experiencia  que coexistía armónicamente con el ámbito de lo sagrado, y por ende mítico. Los hombres después de dicho paso, siguen creyendo y cultivando mitos a través de sus religiones, el arte, el Estado, los medios de comunicación y la anticuada...

El paraguas: el techo portátil, de los emperadores a los proletarios.

Nuestra  experiencia cotidiana, es rica, profunda muy interesante. Lo que pasa es que nuestros ojos  no ven todo lo que hay en ella.  Nuestros hábitos, acciones, utensilios, vestimenta,  comida, tecnología, incluso nuestros pensamientos, están relacionados a una historia, a un sistema o a una situación. Cosas tan elementales como el clima, nos afectan irremediablemente. En esta época  (julio-agosto) en buena parte de México  llueve,  temporada de lluvias. Una forma muy sencilla de protegernos de ella, son los paraguas.  Éstos accesorios tienen una historia antiquísima. Desde la antigua China ya se usaban e irónicamente hoy de nuevo es esa nación quien monopoliza su producción con paraguas de las más variadas calidades, desde aquellos que sólo sirven para una ocasión, hasta otros que duran muchísimos años.  Podemos decir que en su origen fueron techos portátiles  de papel de tres gajos apoyados  en un bastón de madera, que ser...

El Espacio Literario de Maurice Blanchot

Maurice Blanchot es un pensador francés (1907-2003) que se caracterizó por dedicarse a la crítica literaria, la escritura y la filosofía.  Fue amigo de Emanuel Levinas, de Georges Bataille y de Jacques Derrida. Las categorías principales de su pensamiento se centran en la  reflexión sobre la posibilidad de la literatura, el autor, la obra, la soledad, lo neutro. De esto, se hablará en el presente texto más adelante. Su importancia como intelectual lo ubica en el grupo de los “malditos ilustrados”, [1] en las referencias que sobre él hicieron Levinas, Roland Barthes, e incluso, perdura su influencia hoy en día la web, en páginas (como http://www.mauriceblanchot.net/   o https://www.facebook.com/pages/Maurice-Blanchot-en-castellano/178460935082 ). Sus obras de crítica, en las que por cierto confluyen la política de izquierda, la filosofía y la literatura, son varias, entre ellas está el texto en cuestión de este ensayo: El Espacio Literario. [2] Muchos son los aspect...