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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos

El Averno

Es un impulso. A veces es suave, pero siempre va creciendo gradualmente;  en ocasiones es intempestivo, repentino, avasallador. Algunos estímulos lo detonan:  un poco de tiempo libre, una imagen pornográfica, una silueta femenina caminando por la calle, que en su talla, denota su portento, una  sugerencia erótica en un anuncio, una melodía encendida, una puerta prohibida con un cancerbero, un fragmento de una película o  una ocurrencia necia del  “¿por qué no?”, “será sólo un ratito”, “una copa, nada más”, “es una prueba para mí”,  “no tiene nada de malo”, “lo puedo controlar”, “espero que se baje  tráfico, luego me voy”   o el vacío, simplemente la vacuidad con su sensación de tristeza profunda mezclada con soledad. Todas esas cosas me conducen a esa obscura madriguera, ese lugar lleno de Afroditas y Vampiresas. Sí, el impulso domina, late el corazón, crece en el bajo vientre, revolcándose entre las vísceras, sube al pecho, incrementa los ...

Edea

Cuando camina en las calles, nadie sabe quién realmente es. Su apariencia, su vestimenta muestran  en la cotidianeidad un bajo perfil. Parecería una chica más del montón, sin mucho chiste, que no destaca por su simpatía, por su belleza, por saber cocinar  o por alguna gracia. Casi no habla y cuando lo hace es de vídeo juegos porque es una gamer total y consumada. Estudia psicología. No sé por qué. Supongo que debe de estar loca.  Esa es la razón por la que  se hacen psicólogas las personas. Pero a pesar de todo eso, es una diosa.       Lo descubres cuando se sube a un escenario. Ahí con su falda, su sostén, sus colguijes, pulseras, plumas, pintura, aretes y peinado anuncia su esencia: la divinidad. Entonces inicia la música.  Cada nota, cada armonía va acompañada de un movimiento corporal poderoso, preciso, sincronizado. El manejo que tiene de cada músculo es superior al que un deportista puede lograr. Ella es dueña de su microcosmos. Al son ...

Pájaro Negro.

Tengo un pájaro negro… No, no es un albur, tampoco una queja. Me da igual si las aves son blancas,  amarillas, cobrizas, azules, verdes o multicolores.  Simplemente es que lo poseo. Llegó a mí. Lo guardo en el jardín de mi conciencia, la cual es un poco laxa. Peligra su existencia. Pero prefiero que vuele libremente ahí, a tenerlo en la jaula de los bolígrafos. Es un misterio. Nadie sabe  de dónde vino, ni sus costumbres,  ni si se irá. Se desconoce mucho de su naturaleza, pero ha sobrevivido en mi terruño. Creo que es feliz, come semillas, supongo, o algo que haya en el hábitat que le proporcioné. Escucho su trino cantar y es poco eufónico. No tiene ritmo, ni musicalidad. Es un canto torpe, lleno de lugares comunes. Sin embargo, tiene  hermosura en su manera de graznar. No es mi mascota, no tiene nombre.  Aun así, lo quería nombrar. Quería llamarle Hannibal, por aquello del Silencio de los Inocentes y porque su canto a cualquier buen oído puede mat...

El Papucho

Era como un enorme oso: altísimo,   ancho, poderoso, con una profusa barba que diario rasuraba, manteniéndola al ras de sus redondos cachetes. Su voz no era particularmente grave, pero era adecuada para sus   considerables dimensiones. En cambio, sus ronquidos, esos sí eran desproporcionados,   eran más potentes que cualquier ruido cotidiano. Se podían escuchar en todos los rincones, en todos los pisos de una casa. Una licuadora encendida podía ser menos escandalosa. El Papucho era psiquiatra. Fumaba su pipa, como Freud. Despilfarraba el olor a tabaco por doquier. A veces   consumía uno con esencia de vainilla. Me encantaba ese aroma. Hasta que un día simplemente lo dejó.   No por enfermedad, sino por prevención. No recuerdo si fue a partir de la vez que le dio un infarto a mi abuela en el avión. Yo quería ser médico, como él y curar a las personas.   Él gustaba de ayudarlas. A la gente pobre casi no le cobraba por sus servicios.  ...

Oración del Ave Gaga

Dios (o sea tú) te salve  oh Gaga, Llena eres de fama, El glamour es contigo, Bendita eres entre todas las divas, Y bendito es el fruto de tus melodías. Santa Gaga, reina del Pop Canta para nosotros los espectadores En tus grabaciones y a la hora de tus audiciones. Amén.

El credo de Lady Gaga

Creo en una Lady Gaga todopoderosa, Creadora del pop y  el arte del vídeo, De todo lo audible y lo inaudible. Creo en una sola Stefani Joanne Angelina Germanotta Hija artística de Fredy Mercury, Nacida del Rey del Pop antes de todas las melodías: Cantante de cantantes, Luz de Luz, Compositora verdadera entre todas las compositoras, Engendrada, no creada, De la misma naturaleza de la música, Por quien MTV fue re-hecho, Que por nosotros sus escuchas Y por nuestra recreación Subió a los escenarios Y por obra del Fame Monster Se encarnó de la nunca virgen Madonna Y se hizo diva; Y por  causa de envidias fue desprestigiada En la época de Cristina Aguilera, Padeció y fue difamada, Y triunfó  en todos los ratings según las revistas de espectáculos, Y subió a las redes sociales Y está bien rankeada, por arriba de Britney; Y en los conciertos vestirá ropa exótica Para deleitar a vivos y muertos Y su moda no tendrá fin. Cr...

Gaga Nuestra

Lady Gaga que estás en los escenarios, Santificados sean tus conciertos. Vénganos tus canciones, Hágase tu voluntad en las disqueras y en las sociedades. Danos nuestro Bad Romance de cada día; Perdona nuestras ofensas, Como nosotros perdonamos a Madonna, No nos dejes caer en la billboard Y líbranos de pagar la comisión de ticketmaster. Amén.

Infancia

Es un día cualquiera.   Mi abuela, me lleva como siempre, agarrado de la mano, dando tirones que  me jalan  a la velocidad  de su enorme estatura.  Apenas si logro alcanzar su paso.  Además  camina chueco, porque me desvía hacia la derecha mientras avanzamos. Eso no pasa con mi mamá, ni con doña Licha.  Veo  cómo se mueve su chal. Miro sus enormes lentes desde abajo,  también me gusta ver sus canas y los pelos que le salen en la barbilla. Me lleva a la Estancia. Está arrugada.  Se parece al perro que llevó el otro día Manolito en su cumpleaños.  Hubo piñata. Llevó a su mascota. Está arrugado también. Le pregunté si estaba viejito.  Me dijo que era un cachorro. Supongo que mi abuela y ese animal son del mismo lugar, porque es la única de la familia que está así.  Le pregunto, mientras me arrastra, dónde nació. Me dice: -En Iguala-. No sé dónde queda. Pero seguro ahí hay perros arrugados. Atravesamos los anda...

Impermanencia

Nada queda, nada está. Qué ironía. Existimos, luego todo se va. Los días que pasan, dejarán de pasar. El sol con su portento será un hoyo negro,  destruirá a su alrededor y dejará de brillar. Lo que vemos no puede permanecer. La extinción es el precio que hay que pagar. El orden del cosmos es un orden letal.  Que si dura el universo por siempre, a mi me da igual… A nadie le consta que así haya sido y ¿de qué sirve tal idea si la carne  y conciencia  que soy,  desaparecerán devoradas por otras criaturas y serán átomos de otras estructuras, que también terminarán con un destino fatal? Efectivamente todo en esta vida es vanidad, momentáneos anhelos de eternidad.  Bienes,  alegrías, amores, recuerdos, juventud y salud,  por más férreos que sean, todos ya se fueron. Todo es un sueño, una quimera, que al acabar, soñará con la trascendencia.  En realidad, como una pintura nos iremos borrando, porque nada existe y nada es, ni este texto,  n...

Vitriolo

Cruzando los umbrales de la geografía se extienden las enormes planicies de la Tierra  Imaginación. Las graciosas aguas del Río de la Risa  bordean las llanuras donde fascinantes plantas crecen: árboles con hojas de pastel, palmeras enanas, cactus sin espinas repletos de bananas, flores parlanchinas... Adentrándote otro tanto, el espectáculo es a ú n mayor. Hallarás animales sorprendentes: perros maulladores,  jirafas enfermas de vértigo, leones vegetarianos, burros intelectuales dialogando con búhos de ojos rasgados. Internándote todavía más, encontrarás las altas montañas de la Sierra Divertida. En ellas está Juguetilandia. Pirámides, castillos,  edificios de unicel,  modernas avenidas, puentes colgantes, trenes, estrechas calles empedradas, babilónicos jardines, carros voladores, vehículos espaciales, entre miles de maravillas conforman el paisaje urbano de este país cuyo gobierno está a cargo de un viejo dragón volador llamado Toor-ito. Su población la co...

Prurito

Comenzó como un prurito, una comezón  débil, intermitente, en momentos hasta suave, como una caricia. Es raro, lo sé, pero así inició. Esa aparición inesperada e irruptiva generó en mí un dulce resquemor. Siempre es grato recuperar las “cosas” importantes de la vida y más  placentero es hallar la raíz del  más temprano sentimiento amoroso del pasado. Dice Francesco Alberoni que el primer amor cambia conforme se poseen más experiencias y se crece, que uno lo  cincela  y reconfigura. Si es así: tú, desde  hace mucho has sido mi elección maestra;  aunque no estoy seguro de haber escogido del todo. Porque resulta que no se decide en un santiamén sobre esos menesteres. Sólo,  de repente,  el corazón se descubre  en ese lugar, con ese tenor. He ahí la razón de que  algunos digan que dicho amor  es un símbolo, no una realidad; sin embargo, ellos olvidan que Cupido por naturaleza es simbólico. Por cierto, otros dicen que el ...

La Tortuga

La miro, la miro y en verdad aprecio cuanto nos parecemos. Esta ahí con sus compañeras en su pequeño mundo. En ella se ve el incomprensible triunfo de la vida; tantos siglos, miles de años, casi inmutable. Ha sobrevivido a las peores catástrofes. Logró lo que los dinosaurios no pudieron realizar, pese a ser supuesta­mente más desprovista y débil. No posee grandes colmillos. Tan sólo unas láminas sustituyen a la dentadura. Torpe se resguarda en su caparazón cuando la adver­sidad acosa. Está plenamente segura con la cabeza y las extremi­dades contraídas; resiste a las zarpas,  colmillos, golpes, al fuego. Aunque no corre esos peligros ya. Dentro de la pecera está protegida de cualquier depredador. Ahora, únicamente se preocupa por comer, tomar el sol, hurgar, dormir y acaso pensar. Monótona es su jornada, mas denota disfrutarla. Lo único que la altera es mi presencia cuando irrumpo en la habitación. Quebranto la armonía de su ciclo. Ella, inmediatamente se oculta bajo su...

La Ciudad del Cielo

La aventura hace mucho más interesante a la vida. El alpinismo siempre sació en mi tal necesidad y no pensé que alguna vez me fuera a llevar a una aventura aún mayor, la del descubrimiento de una cultura milenaria y adelantadísima. Fue por un bendito acci­dente que llegué a ser uno de los precursores de esta nueva ciencia que estudia el desarrollo y los orígenes de la humanidad a partir de sus restos materiales. Los recientes avances en las ciencias de la naturaleza han aportado mucho a la nuestra. Nos han permitido, con el descubrimiento de la radioactividad, calcu­lar mediante el uso de cierto isótopo de carbono la antigüedad del utillaje de nuestros antepasados. Pero no nos desviemos, volvamos al relato de mi transición de la conquista de las cúspides a la del desciframiento de la historia cuando ésta ha quedado muda. Hace un lustro estaba yo realizando un viejo capricho mío: recorrer el Gran Valle de la Meseta Cen­tral y escalar sus principales picos. Nadie hasta el momento ha...

La Batalla

Todavía lo recuerdo con perfección. Sabíamos que era una guerra difícil de ganar. No teníamos casi posibilidades. Enfrentábamos a los más  grandes gladiadores.  Aún así, como buenos soldados, acudimos al llamado, dispuestos a darlo todo,  con tal cumplir con el irrenunciable  deber que nos había conferido el ancestral Grupo 35. Cada ocho días, después de las actividades relativas al escultismo, nos preparábamos  para nuestra misión, y uno a uno repasábamos nuestro rol alrededor de una hora y media, jugando el deporte de los nuevos titanes de la humanidad, de la lucha por el sentido de la vida a través de los pies, dos porterías y un balón. Todo guerrero se prepara para la batalla. Entrena, repasa, practica las bélicas estrategias con disciplina y un donaire de misticismo y virilidad. Los guerreros mexicanos no somos la excepción a esta sencilla regla. Finalmente nos debemos a los Caballeros Águila y al bravío Juego de Pelota en el que se luchaba ni más ni m...